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Argentina: más obesidad que desnutrición

Una investigación realizada por el Doctor Marcelo Rubinstein y otra de la Organ ización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) coinciden en que nuestro país se ve más afectado por la primera enfermedad que por la segunda

En América Latina, sólo la superan México y Venezuela

Según un informe de Naciones Unidas, la Argentina ocupa el lugar número 76 en el ranking mundial de la desnutrición. Pero en los últimos tiempos, una enfermedad menos advertida ha comenzado a instalarse como preocupación: la obesidad.

“Una gran proporción de gente con sobrepeso en el mundo está mal alimentada,porque tienen exceso de kilocalorías y tejido graso. Y eso es como un gran tsunami que nadie lo vio. Es una pandemia global que ocurre en todos los continentes”, sostuvo Rubinstein.

A su vez, este profesional que se desempeña como científico en el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) informó que “las poblaciones de menos recursos están en riesgo, porque tienen más acceso a ingerir alimentos de menor calidad, remplazando los de preparación primaria por los industrializados o procesados”. “Tal vez hoy en día a una familia pobre le resulte más barato comprarse una pizza a dos cuadras de su casa, que hacer un guiso con carne, arroz y verduras. Y eso es preocupante”, ejemplificó.

El nutricionista más conocido de la Argentina es el Doctor Alberto Cormillot quien brindó sus opiniones con respecto a las causas de esta enfermedad. “Los factores son el sedentarismo, las comidas rápidas, las bebidas azucaradas y la falta de comida casera. Por ejemplo, cuando la gente trabaja lejos de su casa y no tiene otro remedio que comer afuera”, expresó Cormillot.

Además, el médico aclaró: “Los pobres son más gordos. Comen más por inseguridad, porque no saben si al siguiente día tendrán para alimentarse. Y por supuesto llenarse con fritos y harinas es mucho más económico que comer frutas y verduras”.

La educación alimenticia

En esto hace hincapié la psicóloga Valeria Luski, quien trabaja en la Clínica Cormillot. “Los padres deben enseñarles a sus hijos cómo deben comer, a modificar ciertas conductas y desde ahí se puede tratar la prevención en los adultos también. E insisto en esto, ya que 4 o 5 de cada 10 chicos sufren obesidad”, remarcó.

Luski también consideró que “una mala educación alimentaria, la poca difusión de las comidas saludables y el tipo de elecciones que hace una familia, a la hora de apurarse o elegir lo más barato en relación con su economía, a largo plazo genera sobrepeso y obesidad”. Por su parte, la psicóloga también puntualizó que “en un futuro la obesidad no solamente trae complicaciones físicas, sino psicológicas como la baja autoestima, la depresión, el autoaislamiento y sentir el rechazo ajeno”.

El Retutu

Gastón Hernán Villegas tiene unos 33 años, fue participante del programa televisivo “Cuestión de peso” transmitido por Canal 13.legó a pesar 270 kilos, bajó 140 y se lo conoce popularmente como Retutu. Así se llama su banda de cumbia.

Este joven es un ejemplo para seguir y no sólo por el peso que fue perdiendo, sino por lo que sufrió de chico y por cómo salió adelante. “Vengo de una familia muy pobre. Mi papá nos abandonó y mi mamá hacía lo imposible para darnos de comer a mí y a mis tres hermanos. Nos alimentábamos pura y exclusivamente de carbohidratos y ahí surgió la mala alimentación: el comer hasta reventar, porque pensaba que al día siguiente no iba a tener alimentos”, contó Villegas.

Por otra parte, comentó que todo esto lo ha afectado desde lo psicológico. “Me he sentido muy discriminado, hasta por mi mejor amigo. Una noche iba a salir a bailar con él y otros chicos más, y me dijo que no tenía lugar para mí en su auto para ir al boliche. Me mintió porque hizo una cuadra con el coche y pasó a buscar a otro amigo. Sentí mucha impotencia, porque lo quiero como un hermano”, recordó muy triste Retutu.

“La obesidad es como la diabetes, no tiene cura; pero cuando uno quiere modificar su estado de salud, puede. Cuando uno se empieza a querer, resulta muy bien el avance para combatir la enfermedad”, concluyó.

Los índices internacionales crecen desde hace 30 años. En Argentina, según la Revista Lancetafecta al 52.1% de la población adulta. Por eso, el Estado, los gobiernos de turno, los médicos especialistas y los organismos de salud deben seguir trabajando muy duro para combatir esta enfermedad.

Por Marcelo Baratti

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