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«Juro por Dios que no sé lo que pasó, estoy destruido», declaró el endoscopista entre lágrimas

Sigue el juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin

Diego Bialolenkier está acusado por la muerte de la periodista y declaró en una nueva jornada del juicio. Insistió en que el procedimiento no lesionó a la paciente y apuntó a la anestesióloga. Los alegatos llegarán el viernes. El homicidio culposo prevé una pena de hasta 5 años de prisión.

«No sé lo que pasó, juro por Dios que no sé lo que pasó», sostuvo Diego Bialolenkier, quebrado, al declarar ante el tribunal que lo juzga, junto a la anestesióloga Nélida Inés Puente. Durante las dos horas y media en que habló y contestó preguntas, el acusado sostuvo una y otra vez que el procedimiento como el que realizó no pudo haber causado el daño que desembocó en la muerte de la reconocida conductora de televisión.

«Estoy convencido de mi acto profesional, estoy destruido, no estoy preparado para esto», indicó Bialolenkier. «Entiendo el dolor de la familia, les juro que es un dolor igual al que tengo yo. Todos los días me levanto pensando en esto», aseguró conmocionado.

«Lo único que puedo decir es que el endoscopio no fue», pero pudo haber ocurrido por las maniobras de reanimación cuando Puente intentó colocar el tubo endotraqueal que, por dentro, lleva un ‘mandril’ de metal como guía. Incluso pidió al tribunal si podía ver el endoscopio secuestrado y hasta le ofreció al juez tocar la punta de la caña para que viera que, a su criterio, es imposible generar una lesión punzante.

Fue el juez Javier Anzoategui, a cargo del juicio, el que le pidió expresamente que pusiera el foco en el obrar de la anestesióloga en esos momentos cruciales, antes de que llegara la cardióloga. «Yo estoy parado al lado de ella y ella  busca asegurar la vía aérea. Le puso la máscara. Luego intentó con el tubo pero no pudo entrar». «¿¡Por qué?», dijo el juez. «Dijo que no podía», respondió el acusado. «¿Y hasta dónde llegó?», insistió el magistrado. «No sé, se lo metió en la boca. Hasta dónde llegó no sé», afirmó Bialolenkier. «¿Y qué largo tiene?», apuntó el juez. «23, 25 centímetros», le contestó.

Hoy, casi sobre el final del juicio y después de una semana de que desfilaran por el tribunal médicos, instrumentadores, directivos de la clínica y forenses, Bialolenkier se sentó frente al tribunal. «Realmente estoy muy dolido por lo que pasó. Esto me cambió la vida. Tengo familia, hijos chicos, tengo muy claro cuáles son mis compromisos con lo que significa un paciente… Jamás se me ocurrió pasar por algo así», comenzó diciendo sin evitar quebrarse. «Lamento mucho lo que le pasó ese día a mi paciente, porque era mi paciente… Perdón», dijo entre lágrimas.

Fue entonces cuando dio un detalle pormenorizado de aquel 6 de febrero de 2018. Revisó la breve historia clínica que aludía al cuadro, vio a Débora en su habitación, acompañada por su madre, hablaron del procedimiento, se llevó el consentimiento firmado porque sin él no se podía hacer la intervención. «Pucha, yo escucho acá cómo todos saben de medicina en un ámbito jurídico», se interrumpió otra vez. «Fue un mero acto médico que lamentablemente terminó en una tragedia».

La declaración de Bialolenkier fijó los tramos finales del juicio oral. El jueves habrá una audiencia al mediodía para escuchar a la última testigo, una forense de parte, y los alegatos comenzarán el viernes próximo a las 8:30.

Fuente : Infobae y TN

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