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Nueve consejos para iniciar un huerto de plantas aromáticas

Son muy fáciles de cuidar y ofrecen muchas posibilidades en nuestra cocina

Les compartimos una serie de consejos para que puedan iniciar tu huerto de plantas aromáticas y condimentarias.

1. Busca un sitio adecuado

Estos son algunos de los factores que debes considerar:

– Luz: la mayoría de las aromáticas y condimentarias son bastante exigentes en lo que se refiere a la luz. Unas seis horas como mínimo resultan necesarias para un buen crecimiento. No la subestimes: cuanta más, mejor.

– Drenaje: Un exceso de agua en las raíces es una cosa seria para la mayoría de las aromáticas, ya que no lo soportan bien. Un buen drenaje es indispensable para su buen desarrollo, así que asegúrate de que las macetas cuenten con agujeros en la base.

– En interior: el cultivo en interior de hierbas aromáticas es posible, siempre que cuenten con los requisitos que hemos mencionado antes. Puedes usar jardines verticales y macetas colgantes para aprovechar al máximo el espacio.

– Los recipientes: existen muchísimas opciones y materiales. Para escoger el sistema que mejor se adapte a ti y a tus gustos, ten en cuenta el tamaño por planta el espacio disponible.

Cada planta necesita un volumen mínimo de maceta para crecer de forma sana. Lo bueno es que la mayor parte de aromáticas se conforman con 1 o 2 litros de sustrato por planta.

Aunque creas que tienes poco espacio, existen soluciones ingeniosas para cultivar aromáticas en lugares pequeños. Los jardines verticales o las macetas colgantes o incluso las kokedamas, son buenas opciones cuando el espacio escasea.

2. Conoce tus plantas

Hay muchos tipos de aromáticas. Es importante saber a qué grupo pertenecen las nuestras, ya que hay que tratarlas de modo distinto. Las anuales y bianuales necesitarán un reemplazo cada una o dos temporadas. En cambio, las perennes, pueden requerir que las entremos en casa si el invierno es muy frío, requieren podas cada primavera y pueden exigir un trasplante a macetas más grandes cuando crezcan. Por eso, lo mejor es agruparlas por su ciclo de vida.

– Perennes: mantienen las hojas durante todo el año, y aunque puedan resentirse algo en invierno si el clima es muy frío, se recuperan en primavera. Entre ellas están el romero, la lavanda, el tomillo, la salvia y la menta. Estas dos últimas pueden perder sus hojas en invierno, dependiendo del clima, pero vuelven a rebrotar en primavera.

– Bianuales: duran dos años. El primero dan tallos y hojas y, al final del último, dan flores. Luego, mueren. Un ejemplo de este tipo de aromáticas es el perejil.

– Anuales: son todas aquellas que duran únicamente una temporada. El cebollino, la albahaca y el eneldo son algunas de ellas.

3. Agrupa por necesidades de riego

Te facilitará muchísimo el trabajo, y ninguna planta sufrirá los problemas de falta o exceso de agua.

– Aromáticas poco exigentes en agua:romero, tomillo, lavanda, salvia.

– Aromáticas con mayor exigencia de agua: albahaca, perejil, cilantro, menta.

4. En macetas, unidas son más fuertes

El sustrato de las macetas, al ser un volumen limitado y pequeño, se seca antes. Esto aumenta cuanto menor es el volumen de las macetas, por lo que siempre es preferible optar por una más grande y plantar varias juntas.

Además, al combinar plantas altas con rastreras (como tomillo, que es bajito y crece a lo ancho, con romero, que crece a lo alto) podemos llegar a cubrir toda la superficie, impidiendo que los rayos de sol incidan directamente y conservando mejor la humedad y temperatura del suelo. Además, los policultivos suelen confundir a las plagas.

Algunas combinaciones posibles:

– Citronella, menta, jengibre y albahaca limón.

– Albahaca, orégano.

– Cilantro, perejil, orégano.

– Romero, tomillo, salvia.

5. Cosecha, ¡pero sin pasarte!

Cosechar las plantas aromáticas las mantiene en su fase de crecimiento en lugar de entrar en su época de madurez y floración para finalmente morir. Durante esta etapa además, el sabor de las hojas es más intenso que en la etapa de floración. Eso sí, nunca tomes más de un tercio de su volumen. Esto puede repercutir negativamente en su crecimiento, por lo que es mejor hacer podas pequeñas de forma regular.

Si te encuentras con una flor, es mejor eliminarla para alargar la época de crecimiento y disfrutar un tiempo más de hojas frescas.

6. Combina plantas con semillas

Las semillas tienen muchísimas ventajas frente a las plantas compradas: dan aromáticas más adaptadas a su entorno definitivo, es más económico y te permite realizar siembras escalonadas. Pero en lo que se refiere a los huertos de este tipo, es mejor empezar con una combinación.

Compra plantas de aquellas que son más lentas en crecimiento (las perennes) y deja las semillas para las plantas anuales y bianuales, que crecerán rápido y te durarán más que las compradas. De esta forma, disfrutarás desde el principio de algo de vegetación.

7. Cuidado con la menta

La menta puede llegar a ser muy invasiva, ocupando rápidamente toda la maceta o espacio de cultivo y desplazando otras plantas. Déjala sola en una maceta.

8. Reprodúcelas

La mayoría de aromáticas resultan muy fáciles de reproducir por esquejes, lo que te permite multiplicar tu huerto sin coste alguno. Hazlo cuando las perennes se hayan hecho muy leñosas para sustituirlas.

9. Consérvalas

Hay veces que la producción excede el consumo que podamos hacer de nuestras plantas. Una buena idea en este caso es conservarlas.

Fuente: LaBioGuia

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