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Procrastinación: ¿Cómo deberíamos combatirla?

Este hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse por otras menos irrelevantes o más agradables nos saca lo mejor de todos, en detrimento de nuestro trabajo, felicidad y salud. Pero una nueva teoría podría proporcionarnos la forma más fácil de dejar el hábito

Para varias personas, la procrastinación es la principal barrera que impide un cambio positivo.

Los procrastinadores crónicos tienen menos probabilidades de tener un empleo permanente, y aquellos que tienen trabajo tienen ingresos muy reducidos.

Además de eso, luchan por encontrar tiempo para hacer ejercicio, ya que siempre pospondrán la actividad física para otro día.

A su vez, gracias al caos generalizado que surge de la constante evasión de tareas importantes, tienden a sentir altos niveles de ansiedad.

Como resultado, se puede producir un riesgo elevado de enfermedades crónicas, incluida la enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, imagínese que podría volverse más saludable, más rico y menos estresado con unos pocos pasos diarios.

No requeriría un gran sacrificio de su parte, pero a lo largo de los años, su vida personal y profesional mejoraría enormemente de muchas maneras.

Jason Wessel, de la Universidad Griffith en Queensland en Australia, desarrolló un sistema que comprende cuatro “puntos de reflexión” simples que apuntan a las raíces psicológicas del problema.

Al realizarse estas preguntas le resultará mucho más fácil resistir las distracciones tentadoras, lo que le permitirá concentrarse en las cosas que realmente importan en su vida.

Teoría de la Motivación Corporal

La técnica de Wesell se inspira en el concepto de la «Motivación Corporal», que propone cuatro causas interrelacionadas de la procrastinación.

La primera es la ‘expectativa‘, es decir que subestimamos nuestras posibilidades de hacer bien la tarea, lo que reduce nuestra motivación general.

El segundo es nuestra «sensibilidad a la demora«, por ende muchos de nosotros no reconocemos adecuadamente en qué medida nuestras tácticas dilatorias actuales afectarán las posibilidades de completar a tiempo.

En tercer lugar, no apreciamos el «valor» de la tarea y los beneficios de realizarla a tiempo, lo que significa que favorecemos nuestro placer inmediato sobre las consecuencias a largo plazo.

Finalmente, Wessel argumentó que carecemos de la ‘metacognición‘ básica , la autoconciencia y la capacidad de pensar analíticamente sobre nuestro propio pensamiento, lo que nos permitiría identificar las formas en que podríamos resistir estos comportamientos y volver a encaminarnos.

Si bien no hubo muchos estudios al respecto, los realizados hasta el momento proporcionaron una buena evidencia de la Teoría de la Motivación Temporal en los procrastinadores crónicos.

Wendelien van Eerde de la Universidad de Ámsterdam, realizó un metaanálisis de las intervenciones disponibles en 2018.

Allí, descubrió que la terapia cognitivo-conductual era el único método existente con beneficios confiables.

Durante las sesiones de CBT, un terapeuta profesional ayudará al cliente a hablar sobre los pensamientos, emociones y acciones que limitan su productividad.

Aunque, por más eficaz que pueda ser, la CBT en persona consume relativamente mucho tiempo y es cara de realizar, lo que dificulta su implementación en masa.

Esto llevó a Wessel a preguntarse si sería posible ofrecer una alternativa más rápida y económica.

Después de una cuidadosa consideración, resumió los principios de la Teoría de la Motivación Temporal en cuatro simples indicaciones que piden a las personas que consideren:

  • ¿Cómo lograría alguien completar la meta con éxito?
  • ¿Cómo te sentirías si no haces la tarea requerida?
  • ¿Cuál es el siguiente paso inmediato que debe realizar?
  • Si pudieras hacer una cosa para lograr el objetivo a tiempo, ¿Cuál sería?

¿Cómo poner en práctica estas ideas?

Para probar este método, reclutó a más de 100 estudiantes universitarios que debían entregar una tarea escrita, que valía un tercio de su calificación final.

Como vara para medir el progreso, a todos los estudiantes se les enviaron mensajes de texto regulares, pidiéndoles que estimen su progreso general en completar la tarea (del 0% al 100%).

También se pidió a los participantes en la intervención que reflexionaran sobre los puntos enumerados anteriormente en varios momentos a lo largo de las dos semanas.

Wessel esperaba que la contemplación de estas indicaciones pudiera producir los mismos cambios en el pensamiento que generalmente se logran durante la terapia en persona, pero en ráfagas mucho más breves.

«Se trata de replicar algunos de los elementos que obtendría en una sesión de coaching, asesoramiento o terapia«, dice, «pero es como una ‘microdosis’«.

Comparó las actualizaciones de progreso de los participantes en el transcurso de las dos semanas.

Ahí fue cuando descubrió que aquellos que contemplaban los cuatro puntos de reflexión tenían muchas más probabilidades de ponerse al día con el trabajo temprano.

En lugar de posponer la tarea hasta el final de la misma quincena.

En otras palabras, había reducido significativamente sus postergaciones.

Los beneficios no fueron inmediatos; Wessel alegó que los estudiantes necesitaban considerar los diferentes puntos de reflexión varias veces antes de comenzar a actuar, un fenómeno que describe como un «efecto durmiente«.

Hay pocas ocasiones en las que puede decirle a la aplicación que sabe exactamente lo que debe hacer, pero luego no lo haga”, expresó.

Es de esperar que los recordatorios hayan irritado a los estudiantes, pero la mayoría informó que habían aprendido mucho de la experiencia.

«Dijeron que deberíamos hacer esto para cada curso que tienen«, comentó el investigador.

Un «Enfoque Prometedor»

Van Eerde quedó impresionado por los resultados y es optimista sobre la practicidad de la intervención.

«Creo que es uno de los enfoques más prometedores«, contó.

Wessel diseñó una aplicación para ayudar a alentar a las personas a mejorar su dieta que sigue principios similares, y especula que, sin importar nuestros objetivos, todos podríamos beneficiarnos de considerar regularmente estos puntos de reflexión.

Si desea aplicar esto por su cuenta, podría considerar poner un par de recordatorios diarios en su calendario en línea.

Con el fin deasegurarse de que realmente se tome el tiempo para ver las indicaciones.

«Si notas que siempre estás posponiendo cosas, podrían ser una buena forma de controlar tu comportamiento«.

Para él, lo importante es cuestionarse con regularidad qué objetivos realmente valora y verificar si se los prioriza lo suficiente.

Luego, debe encontrar formas de dividir su tarea en partes más pequeñas, antes de tomar medidas en el primer paso posible.

Esto puede crear una especie de impulso, dice, que hará que la procrastinación sea menos probable a medida que avanza.

Este trabajo se une a un creciente cuerpo de investigación que muestra cómo los breves momentos de autorreflexión pueden generar grandes dividendos.

Un poco de pensamiento concentrado, al parecer, puede ser de gran ayuda para aumentar su perseverancia, organización y eficiencia, de modo que tenga más tiempo para dedicarlo a las cosas que realmente importan.

Esas pocas indicaciones pueden ser el secreto para un año nuevo más feliz y saludable.

Fuente: BBC

Por: Augusto Fortunato

(Para MLB Productora)

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