Tecnología

Tecnocultura: «La resignificación de los espacios digitales frente al Coronavirus»

Analizar los procesos que cruzan la tecnología, la comunicación y la cultura es el objetivo de esta columna y las subsiguientes

Durante mucho tiempo la mayoría de los más adultos veían en el uso de las redes sociales e Internet un peligro para los jóvenes. El temor a los largos tiempos de exposición, la falta de socialización no virtual, el aislamiento, el contacto con desconocidos que pudieran implicar peligros como el grooming; invadían el escenario.

Frente al Coronavirus y el distanciamiento social imperativo por razones de salud, se ha puesto sobre el tapete que se puede hacer un uso muy productivo del mundo virtual para el teletrabajo, las clases virtuales formales educativas, clases recreativas, trámites, etc.

Los más jóvenes ya lo tenían más en claro que algunos de nosotros. Los chicos son capaces de cumplir con tareas asignadas en tiempo y forma a través de un campus virtual y hasta se los ve más cómodos que una situación aulica tradicional (sin desconocer la importancia de las mismas). Saben buscar materiales de estudios de diversas fuentes, saben solos de dónde descargar libros en PDF para leer desde el celular o computadora, arman grupos de estudio por WhatsApp y se ayudan entre pares.

Niños, adolescentes y adultos, cada uno en un momento distinto del proceso, se encuentran dándole otro significado a su «ser sujeto digital».

La significación de las prácticas culturales datan desde que el hombre es hombre y en este caso los más jóvenes lo han comprendido antes. Esto no implica que no van a jugar en red o la play o mirar videos en YouTube o consumir redes o app. Implica que saben gestionar los tiempos para ambas actividades y más si son abrazados con un buen ejercicio del control parental de los adultos que los rodean.

Ellos ya tenían la gimnasia necesaria para manejarse en la marea digital frente a este aislamiento social forzoso frente a cuidar la salud.

Cada grupo etario a su tiempo irá resignificando el mundo virtual, cada uno desarrollará su proceso según sus competencias comunicacionales y culturales.

Señoras y señores, somos ciudadanos digitales y el que no pueda adaptarse quedará fuera de un enorme y maravilloso mundo de posibilidades.

Por María Lorena Belotti, Comunicadora Social. Periodista. Especialista en Tecnocultura 

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