Una nueva película pone en foco la larga relación entre la animación y la NASA

CINE 14/04/2022 Por Late
En “Apollo 10 y 1/2: una infancia especial”, el último estreno de Netflix, la agencia espacial estadounidense tiene una presencia protagónica. A lo largo de la historia, la NASA recurrió a las fantasías animadas para educar y entretener, en la búsqueda de ganarse a la opinión pública.
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La relación entre los dibujos animados y los viajes espaciales no es nueva. El reciente estreno de “Apollo 10 y 1/2: una infancia especial” es un ejemplo de esta fructífera combinación. La película -dirigida por Richard Linklater y disponible en Netflix desde el 25 de marzo pasado- está situada en Houston (EEUU), en el lugar donde está establecido el Johnson Space Center de la NASA, y en 1969, el año en el que el hombre llegó a la Luna.

 

El despliegue visual y la impecable utilización de la técnica de rotoscopia le dan un extraño realismo al filme, que narra la feliz vida cotidiana de un chico de cuarto grado y su familia desde la voz del mismo niño ya adulto. Todo se entremezcla con la fantasía del protagonista, que se imagina siendo convocado en secreto por dos hombres de traje de la NASA para ser el primer humano en alunizar.

 

A esto se le suma un componente documental: aparecen noticias de la época. Se trata de cosas, como dice el protagonista, “que sólo pasan en la televisión”. Así, veremos los discursos de John Fitzgerald Kennedy y de Richard Nixon, la guerra en Vietnam, la lucha contra el racismo en los Estados Unidos y el temor a la guerra nuclear con la Unión Soviética.

 

A lo largo de la película, la NASA es omnipresente: el padre del niño trabaja allí, mientras que en la escuela y en la televisión los viajes espaciales son una referencia constante.

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Este estreno es un hito más en un vínculo de larga data. En la década del 50, Walt Disney produjo junto al científico de la NASA Wernher von Braun tres programas televisivos, que combinaban un formato de divulgación científica con fantasías animadas de cómo sería la vida en otros planetas. Se trata de “Man in Space” ("Hombre en el espacio", 1955), “Man and the Moon” ("El hombre y la Luna", 1955) y “Mars and Beyond” ("Marte y más allá", 1957), títulos que se encuentran disponibles en Disney Plus.

 

Von Braun, que había estado al servicio de los nazis en Alemania, emigró a los Estados Unidos para aportar sus conocimientos en el programa espacial norteamericano. Su pasado fue dejado de lado y se transformó en la cara visible de la NASA. En ese rol aparece en los programas mencionados. No fue su única colaboración con Disney: el experto fue parte de quienes diseñaron el segmento dedicado al futuro, Tomorrowland (“La tierra del mañana”), en Disneylandia, en Anaheim (California). Es el antecedente de EPCOT Center, ubicado junto a Disney World, en Florida, un lugar icónico en materia de futurismo espacial.

 

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En la época previa a los hechos a los que refiere “Apollo 10 y 1/2…” se produjo el vínculo más potente entre un personaje que nació en las historietas y los viajes espaciales. El perro beagle más famoso, Snoopy, junto con sus amigos de la tira “Peanuts”, se convirtieron en un símbolo de la NASA. Lo cuenta el documental “Peanuts in Space: Secrets of Apollo 10” ("Peanuts en el espacio: secretos del Apollo 10"), que pone el eje el viaje que marcó el camino al Apollo 11, el que llevó a Neil Amstrong a ser la primera persona en pisar la Luna.

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Hay varios puntos de contacto entre la creación de Charles Shultz y la agencia espacial estadounidense. Luego del accidente del Apolo I en 1967, en el que fallecieron tres astronautas, la NASA comenzó a entregar un prendedor del perro, el premio Silver Snoopy (el Snoopy de plata) para estimular a los miembros del personal que se destacan en materia de seguridad. Además, los astronautas aportaron su creatividad cuando nombraron al módulo que llegó a la Luna con el Apolo 10 en mayo de 1969, como Snoopy, mientras que al módulo de comando lo nombraron como su amigo, Charlie Brown. Y como no podía ser de otra manera, la imagen de Snoopy fue parte de la difusión de las misiones espaciales, al tiempo que Shultz creó varios comics con el perro llegando a la luna.

 

La relación de Snoopy con la NASA es perdurable. En 1988 se presentó el capítulo “The NASA Space Station”, como parte de una serie animada llamada “This is América, Charlie Brown”, que consistió en ocho capítulos que narran episodios trascendentales de la historia estadounidense. Uno de ellos mostró a Snoopy y sus amigos, entre ellos el pájaro Woodstock, los humanos Charlie, su hermana Sally, Linus, Marcia, Frankin y Peppermint Patty. En 2019, en el 50 aniversario de la llegada a la Luna, se estrenó la serie “Snoopy in space”, que ya lleva dos temporadas de 12 capítulos cada una. Al igual que el documental arriba mencionado, están en la plataforma Apple TV.

 

Esto no es todo: en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Estados Unidos, se encuentra el cohete lunar Artemis 1 de la NASA, que está próximo a realizar un viaje exploratorio a la Luna, previo a otra misión en donde viajarán humanos. En esta oportunidad, la agencia espacial anunció que en ese vuelo llevarán a un pasajero especial: un muñeco de peluche de Snoopy con el traje de viaje naranja que usan los astronautas. Servirá como “indicador de gravedad cero”, o sea que mostrará el momento en el que el cohete escape de la atracción de la Tierra. En 2020, al que le tocó cumplir esa misión fue un muñeco de Baby Yoda, el personaje de la serie basada en Star Wars.

 

En años anteriores se produjeron más referencias animadas. En 2003, cuando la NASA envió una misión a Marte, utilizó la imagen de dos personajes de la Warner Brothers: Marvin el Marciano, el único contrincante al que Bugs Bunny realmente le tiene miedo, y Duck Dodgers, la encarnación del Pato Lucas convertido en una mezcla de Buck Rogers y Flash Gordon.

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Marvin y Duck Dodgers fueron creados por el genial Chuck Jones cuando estaba por estallar la carrera espacial, durante la Guerra Fría. El belicoso marciano expansionista que se enfrenta con el conejo de la suerte y con el pato irritante fue leído por muchos como una metáfora del enfrentamiento entre estadounidenses y soviéticos.

 

Más cercano en el tiempo, en ocasión de los recientes viajes espaciales a Marte, Looney Tunes estrenó un capítulo en HBO donde Marvin ataca el Rover de la NASA.

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Otro cruce entre la NASA y los dibujos animados fue el estreno del capítulo de Los Simpson “Homero en el espacio profundo”, en 1994. Allí se hace referencia a una idea de la NASA de enviar “gente común” al espacio para atraer el favor de la opinión pública. Aparece Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna. En la versión original se escucha su voz. Aquí, el padre de Bart protagoniza la inmortal escena en la que come papas fritas acanaladas flotando sin gravedad mientras suena “El Danubio Azul”, de Johann Strauss. A la NASA le encantó y desde entonces hay un DVD con el capítulo disponible en la Estación Espacial Internacional.

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En 2009 otro personaje de ficción estuvo en la Estación Espacial Internacional a instancias de la NASA. En este caso, fue un muñeco de 30 centímetros de Buzz Lightyear, el guardián espacial que se llama como el astronauta arriba mencionado y que junto al cowboy Woody es uno de los protagonistas de “Toy Story”, la nave insignia de Pixar. Este estudio está por lanzar la película "Lightyear", con lo cual se volverá a hablar de Buzz.

 

En el presente, la NASA está entrenando a Alyssa Carson, una joven de origen puertorriqueño que será la primera astronauta en llegar a Marte en 2033. En una entrevista, contó que la primera vez que le dieron ganas de viajar al espacio fue hace 18 años, cuando tenía tres. Lo que la motivó fue un capítulo del dibujito “Los Backyardigans” en el que viajan al planeta rojo.

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Una historia misteriosa es la de “Quantum Quest: A Cassini Space Odyssey”, una película creada en 2010 por los estudios Jupiter 9 Productions y Digimax, y producida en Taiwan con el apoyo de la NASA.

 

Se trata de una aventura espacial educativa basada en la misión Cassini–Huygens que llegó a Saturno. Fue realizada por Harry Kloor, un científico que trabajó en “Star Trek: Voyager”, y por Dan St. Pierre, que trabajó en recordadas series y películas como “He-Man y los Amos del Universo” y “She-Ra: Princesa del poder”, además de clásicos de Disney como “La sirenita”, “Aladdin”, “El Rey León”, “La Bella y la Bestia”, “El Jorobado de Notre Dam” y “Tarzán”. Además, trabajó en el estudio DreamWorks.

 

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El elenco de voces es impresionante: Chris Pine, Samual Jackson, Hayden Christensen, Amanda Peet, Mark Hammil y el astronauta Neil Armstrong son algunos de los nombres. En una primera versión, aparecía John Travolta, aunque quedó fuera del producto final.

 

Lo curioso del caso es que nadie parece haberla visto. Apenas fue estrenada para luego quedar en el olvido durante más de una década. Inclusive, en una entrevista Jackson negó haber participado, aunque existe un video promocional en donde habla de la película.

 

Hasta la reciente investigación que encararon desde el podcast “Finding Quantum Quest”, el filme se consideraba perdido. Pero gracias a la publicidad que tuvo la búsqueda, recientemente anunciaron que será reestrenada este año en “video on demand”. La animación y el espacio siguen dando de que hablar.

 

Fuente: TELAM

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