
Puerto Madero, entre el glamour y el descontrol: basura, ratas, autos mal estacionados y picadas ilegales ponen en jaque la convivencia
LatePuerto Madero es una de las postales más reconocibles de Buenos Aires. Sus edificios modernos, sus restaurantes frente a los diques, sus paseos junto al agua y su atractivo turístico lo convirtieron en un símbolo de desarrollo urbano. Sin embargo, detrás de esa imagen de sofisticación, persisten problemas que afectan la vida cotidiana de quienes viven, trabajan o transitan por el barrio. La acumulación de residuos, las denuncias por la presencia de roedores, el estacionamiento indebido, las dificultades para las personas con movilidad reducida y las maniobras peligrosas de vehículos durante los fines de semana plantean una pregunta inevitable: ¿quién se hace responsable del cuidado de Puerto Madero?
Las quejas por la basura y la disposición incorrecta de los residuos gastronómicos no son nuevas. En diciembre de 2023, Filo News publicó reclamos de vecinos que denunciaban contenedores desbordados, bolsas abandonadas y desperdicios alrededor de los recipientes, una situación que, según advertían, favorecía la aparición de roedores e insectos. En uno de los casos señalados, los residentes apuntaban contra establecimientos gastronómicos de la zona del dique 2 por el manejo de sus desechos. La preocupación no se limita al aspecto visual: cuando los residuos quedan expuestos durante períodos prolongados, también pueden generar malos olores y condiciones favorables para la presencia de plagas.
El problema adquiere especial relevancia en un barrio con una intensa actividad gastronómica. Los restaurantes, bares y locales comerciales generan un volumen importante de residuos y tienen obligaciones específicas para su disposición. La normativa de la Ciudad establece que determinados establecimientos gastronómicos, incluidos los comprendidos en los polígonos correspondientes de Puerto Madero, deben gestionar de manera privada la recolección de sus residuos húmedos y contratar prestadores habilitados. No alcanza, por lo tanto, con retirar las bolsas de los salones: es necesario garantizar que los desechos se almacenen y retiren correctamente, sin convertir las veredas ni los espacios compartidos en depósitos improvisados.

En marzo de 2024, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad informó que, a partir de reclamos vecinales, se intimó a 18 locales gastronómicos de Puerto Madero después de detectar infracciones vinculadas con la ocupación indebida del espacio público. El organismo recordó, además, que la normativa exige preservar un ancho mínimo de circulación peatonal de cuatro metros en el sector inspeccionado. El antecedente demuestra que las dificultades para convivir con determinadas actividades comerciales ya habían llegado a las instancias de control y que no se trata únicamente de una percepción aislada de los residentes.
Frente a este escenario, en septiembre de 2025, el Gobierno porteño avanzó con un sistema de recolección puerta a puerta que eliminó los contenedores de residuos de la vía pública en Puerto Madero. Según informaron La Nación e Infobae, se retiraron 135 contenedores y se estableció que los residuos fueran entregados directamente a los recolectores por los encargados de los edificios, dentro de horarios pautados. La medida buscó reducir la basura acumulada en las calles y adaptar el servicio a las características de un barrio con numerosos consorcios, oficinas y grandes generadores de residuos.
Sin embargo, cambiar el sistema de recolección no elimina por sí solo las conductas irresponsables. Si un comercio no respeta las reglas de disposición, si las bolsas se dejan fuera de horario o si los residuos terminan en lugares inadecuados, el problema puede persistir bajo otra modalidad. Por eso, el desafío consiste en combinar infraestructura, fiscalización efectiva y responsabilidad de quienes desarrollan actividades económicas en el barrio.
La presencia de ratas constituye otra de las preocupaciones asociadas a la acumulación de basura. Los residuos orgánicos accesibles pueden proporcionar alimento a los roedores, aunque su aparición también depende de factores como el estado de las redes de saneamiento, los refugios disponibles y las condiciones ambientales. En consecuencia, no sería correcto atribuir cualquier incremento de roedores exclusivamente a los restaurantes sin contar con relevamientos sanitarios específicos. Lo que sí resulta razonable es exigir controles preventivos, limpieza sostenida y una adecuada gestión de los residuos para evitar que las condiciones de salubridad se deterioren.
Otro problema que merece atención es el de los desperdicios que terminan en los diques y en el río. La relación entre la actividad gastronómica, el tránsito de visitantes y la limpieza de los espacios ribereños requiere un control constante. En una recorrida por el barrio, la basura abandonada puede afectar tanto la experiencia de quienes pasean como el entorno natural. En 2022, Clarín recogió testimonios de vecinos que advertían sobre residuos que llegaban al agua en sectores próximos a bares y establecimientos sobre los diques. Esos reclamos plantean la necesidad de reforzar los cestos, la limpieza de las márgenes, la vigilancia y las campañas de concientización para que los desperdicios no terminen en el ambiente acuático.
Puerto Madero tiene, además, un entorno natural de enorme valor: la Reserva Ecológica Costanera Sur, cercana al barrio y fundamental para la biodiversidad urbana. La contaminación por residuos no debe analizarse únicamente como un problema estético. Los plásticos, envases y otros desperdicios pueden afectar a la fauna y degradar espacios que deberían ser disfrutados y protegidos por toda la comunidad. Cuidar el agua y las márgenes exige tanto una respuesta estatal como un compromiso de los establecimientos y de cada visitante.
A la problemática ambiental se suma el estacionamiento indebido. Los vehículos que ocupan ochavas, bloquean rampas, se detienen en doble fila o invaden sectores destinados a peatones dificultan la circulación y pueden transformar un trayecto cotidiano en una situación de riesgo. Clarín ya había documentado en una nota de 2013 las quejas por automóviles estacionados frente a garajes, en esquinas y sobre accesos para personas con discapacidad. Aunque aquel antecedente no permite establecer por sí mismo cuál es la magnitud actual del problema, sí muestra que el conflicto lleva años formando parte de los reclamos del barrio.
Cuando un automóvil bloquea una rampa o una vereda, las consecuencias no son iguales para todos. Una persona que utiliza silla de ruedas puede quedar directamente impedida de continuar su recorrido. Alguien que necesita un andador o un bastón puede verse obligado a descender a la calzada, con el peligro que eso implica. Lo mismo ocurre con adultos mayores, personas con discapacidad visual, familias con cochecitos infantiles y peatones que necesitan desplazarse con seguridad.
La accesibilidad no es un privilegio ni una concesión de quienes estacionan correctamente. Es una condición indispensable para que todas las personas puedan utilizar el espacio público en igualdad de condiciones. Una rampa bloqueada no representa una simple infracción de tránsito: constituye una barrera que limita la autonomía de otra persona. Por eso, los controles deben contemplar tanto la sanción a los infractores como la prevención de situaciones que obliguen a los peatones a exponerse al tránsito vehicular.
En este contexto, también preocupa la circulación de vehículos durante los fines de semana, cuando el movimiento nocturno aumenta y algunos vecinos denuncian ruidos intensos, aceleraciones, maniobras peligrosas y presuntas picadas ilegales. Las carreras clandestinas en la vía pública no son una expresión de entretenimiento inocua: pueden poner en peligro a peatones, ciclistas, otros conductores y a los propios participantes. Los motores acelerados, las frenadas bruscas y las corridas en calles urbanas también alteran el descanso de quienes viven en el barrio.
Para dimensionar este punto con rigor, es necesario contar con registros actualizados de denuncias, actas de infracción, operativos y eventuales investigaciones policiales. No corresponde afirmar que existe una determinada cantidad de picadas ni atribuir responsabilidades concretas sin información oficial que lo respalde. Pero las denuncias vecinales sobre maniobras peligrosas merecen una respuesta preventiva, especialmente en un área con restaurantes, hoteles, paseos peatonales y circulación de turistas.
La solución requiere controles de tránsito sostenidos, presencia policial cuando corresponda, fiscalización del estacionamiento, investigación de las carreras clandestinas y sanciones efectivas para quienes pongan en riesgo a terceros. La prevención no puede depender exclusivamente de operativos ocasionales o de la reacción posterior a un incidente. También es necesario que los vecinos dispongan de canales accesibles para denunciar y que las autoridades informen qué medidas adoptan frente a los reclamos.
Puerto Madero no puede evaluarse únicamente por el valor de sus propiedades, la calidad de sus restaurantes o la belleza de sus edificios. Un barrio también se mide por la posibilidad de caminar sin obstáculos, respirar un ambiente limpio, descansar durante la noche y disfrutar del espacio público sin temor a ser atropellado o a encontrarse con residuos abandonados. La modernidad arquitectónica pierde sentido si no está acompañada por reglas de convivencia que se cumplan.

La responsabilidad es compartida, pero no idéntica. Los comercios deben cumplir las normas de higiene y disposición de residuos; los conductores, respetar las reglas de tránsito y los derechos de los peatones; los visitantes, evitar arrojar desperdicios y cuidar el entorno; y el Estado, fiscalizar, sancionar y garantizar que las disposiciones vigentes se apliquen de manera efectiva. La ausencia de controles sostenidos puede convertir cualquier normativa en una declaración de buenas intenciones.
La discusión sobre Puerto Madero, en definitiva, va mucho más allá de la suciedad o de los autos mal estacionados. Se trata de definir qué tipo de ciudad se quiere construir y qué límites deben respetarse para que la actividad económica, el turismo y la vida residencial puedan convivir. El barrio tiene recursos, infraestructura y atractivo suficientes para ofrecer una experiencia urbana de calidad. Lo que necesita es que ese potencial se traduzca también en orden, accesibilidad, seguridad vial y protección ambiental.
Porque ningún paisaje frente al río puede compensar una vereda bloqueada, una calle convertida en pista de carreras o un espacio público deteriorado por la falta de responsabilidad. Puerto Madero merece algo más que una postal: necesita una convivencia que esté a la altura de la ciudad que pretende representar.
Por María Lorena Belotti





Conmoción en el periodismo: murió Fernando Confessore, el histórico meteorólogo de TN

La UBA cruzó al Gobierno tras los incidentes en la marcha universitaria: “Nadie está por encima de la ley, tampoco el Presidente”

Reforma de la Ley de Salud Mental: el Gobierno enfrenta resistencias en el Senado y peligra el tratamiento inmediato

Día Mundial de la Alimentación: el desafío de garantizar comida saludable para todos

Efemérides del 16 de octubre: del Día Mundial de la Alimentación al debut de Lionel Messi en Barcelona

Marcha Federal Universitaria: la CGT, las dos CTA y organizaciones sociales se movilizan contra el ajuste del Gobierno

Martín Fierro de la Música 2026: Abel Pintos se llevó el Oro en una noche histórica para la música argentina

Preocupación por la salud del papa León XIV: cómo evoluciona tras la operación y qué pasará con su visita a la Argentina

Marcha Federal Universitaria: la CGT, las dos CTA y organizaciones sociales se movilizan contra el ajuste del Gobierno

Efemérides del 16 de octubre: del Día Mundial de la Alimentación al debut de Lionel Messi en Barcelona

Netflix: dura apenas 27 minutos y ya genera preocupación con “La IA se descontrola”, el documental que alerta sobre los límites de la tecnología

Liliana Parodi, una vida detrás de los grandes éxitos de la televisión: la Legislatura porteña reconoció su trayectoria

Reforma de la Ley de Salud Mental: el Gobierno enfrenta resistencias en el Senado y peligra el tratamiento inmediato

La UBA cruzó al Gobierno tras los incidentes en la marcha universitaria: “Nadie está por encima de la ley, tampoco el Presidente”

María Becerra se llevó tres premios Martín Fierro de la Música y una mención especial

Puerto Madero, entre el glamour y el descontrol: basura, ratas, autos mal estacionados y picadas ilegales ponen en jaque la convivencia

Conmoción en el periodismo: murió Fernando Confessore, el histórico meteorólogo de TN


