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title: "El sol también puede dañar los ojos: qué riesgos existen y cómo proteger la visión"
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description: "La radiación ultravioleta no afecta solamente a la piel. La exposición sin protección puede provocar lesiones en los ojos y generar daños que, en algunos casos, se acumulan con el tiempo"
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# El sol también puede dañar los ojos: qué riesgos existen y cómo proteger la visión

Cuando llega el verano, los cuidados frente al sol suelen concentrarse en la piel, pero los ojos también quedan expuestos a la radiación ultravioleta. El problema es que muchas personas no incorporan la protección ocular como parte de la rutina y desconocen que una jornada al aire libre puede afectar distintas estructuras del ojo.

Según explicó la oftalmóloga Nicole Bajic, de Cleveland Clinic, los rayos ultravioleta pueden comprometer tanto la superficie ocular como los tejidos que rodean los ojos. Además, el efecto de la radiación no necesariamente se manifiesta de inmediato, lo que contribuye a que el riesgo sea subestimado.

Una de las consecuencias que puede aparecer después de una exposición intensa es la fotoqueratitis, una lesión comparable con una quemadura solar, pero que afecta al ojo. Puede involucrar la conjuntiva, que recubre la parte blanca del ojo, o la córnea, la capa transparente ubicada en la zona frontal.

Los síntomas pueden incluir ardor, sensación de tener arena dentro de los ojos, visión borrosa y una marcada sensibilidad a la luz. Aunque estas molestias pueden aparecer luego de una exposición importante, la ausencia de síntomas inmediatos no significa necesariamente que los ojos no hayan estado expuestos a radiación perjudicial.

Otro aspecto importante es que el riesgo no está limitado a la playa ni a los días de temperaturas elevadas. La radiación ultravioleta puede reflejarse sobre distintas superficies, entre ellas el agua, la arena, el pavimento, la nieve y el hielo. Por eso, actividades como pasar varias horas al aire libre, practicar deportes de montaña o permanecer en lugares con nieve también pueden implicar una exposición considerable.

La prevención, por lo tanto, debería formar parte de los cuidados cotidianos durante todo el año. Los anteojos de sol constituyen una de las principales herramientas para reducir la exposición de los ojos a los rayos ultravioleta, mientras que los sombreros de ala ancha pueden aportar una protección adicional.

La recomendación adquiere especial importancia porque parte del daño puede desarrollarse de manera silenciosa y acumularse con el paso del tiempo. Incorporar protección ocular cada vez que se realizan actividades prolongadas al aire libre permite reducir la exposición y evitar que el cuidado de la visión quede relegado frente a otras medidas de prevención solar.

El mensaje de los especialistas apunta así a modificar un hábito cotidiano: proteger los ojos del sol no debería ser una medida reservada para las vacaciones o los días de playa. La radiación ultravioleta está presente en diferentes épocas y escenarios, por lo que cuidar la visión también implica prestar atención a la exposición solar diaria.

Por: María Lorena Belotti

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