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title: "La Noche de Mirtha: una mesa dominada por la pelea de las abogadas de Wanda Nara y Mauro Icardi"
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description: "Juana Viale reemplazó a Mirtha Legrand en la emisión del sábado por eltrece, con Ana Rosenfeld, Elba Marcovecchio, Karina Iavícoli, Luciana Rubinska y Osvaldo Bazán. El esperado debate terminó absorbido por la pelea de las abogadas."
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# La Noche de Mirtha: una mesa dominada por la pelea de las abogadas de Wanda Nara y Mauro Icardi

La Noche de Mirtha volvió a tener este sábado 5 de septiembre una de esas mesas que, desde antes de salir al aire, prometían convertirse en uno de los grandes acontecimientos televisivos del fin de semana. La emisión comenzó a las 21.30 por eltrece, pero con una modificación importante: Mirtha Legrand no estuvo al frente porque, según informó su entorno, atravesaba un cuadro gripal y debía guardar reposo. En su lugar, su nieta Juana Viale tomó la conducción de la tradicional mesaza.

La producción había armado una mesa alrededor de uno de los temas que más horas ocupa actualmente en los programas de espectáculos: el conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi. Frente a frente estuvieron sus respectivas abogadas, Ana Rosenfeld, representante de Wanda, y Elba Marcovecchio, defensora de Icardi. Completaron la mesa los periodistas Karina Iavícoli, Luciana Rubinska y Osvaldo Bazán. El problema fue que el esperado debate rápidamente dejó de ser una conversación sobre el caso para transformarse en una disputa entre las dos letradas, que se interrumpieron, se cuestionaron y se lanzaron acusaciones cruzadas.

Desde el comienzo, Juana intentó llevar la conversación hacia la exposición pública de un conflicto que involucra cuestiones familiares y menores. Rosenfeld sostuvo que todo lo relacionado con una familia debía considerarse reservado, mientras Marcovecchio cuestionó la exhibición de expedientes, conversaciones y circunstancias privadas. La discusión escaló cuando Rosenfeld le preguntó a su colega: “¿Vamos a hablar la verdad o vamos a mentir?”, y Marcovecchio respondió: “La especialista en decir cosas distintas en la televisión sos vos”.

A partir de allí, la mesa quedó prácticamente secuestrada por el enfrentamiento. Incluso cuestiones concretas, como la cuota alimentaria que Icardi debe pagar por sus hijas, derivaron en una nueva pulseada: una afirmaba que el futbolista pagaba y la otra lo negaba. Karina Iavícoli llegó a comparar el intercambio con una pelea entre “dos nenas de cinco años peleándose por una muñequita”, mientras Juana intentaba recuperar el control y reconocía que resultaba muy difícil llegar a un acuerdo de esa manera.

Y es justamente allí donde aparece una pregunta que excede lo ocurrido entre las dos abogadas y que, como espectadora y autora de esta nota, me permito formular: ¿qué dejó realmente la mesa? La expectativa podía estar puesta en conocer detalles jurídicos, comprender qué está sucediendo detrás de la exposición mediática del divorcio, conocer cuáles son los límites legales respecto de la privacidad de los menores o simplemente escuchar a profesionales explicando un conflicto que desde hace meses ocupa buena parte de la televisión. Sin embargo, buena parte de esas posibilidades quedaron eclipsadas por la discusión.

La sensación fue que el espectador terminó viendo, una vez más, aquello que ya ve prácticamente todos los días en los ciclos de espectáculos: versiones enfrentadas, acusaciones, desmentidas y declaraciones cruzadas. Paradójicamente, una mesa que reunía a dos abogadas directamente vinculadas con el caso tenía la oportunidad de aportar información, contexto y alguna explicación que permitiera comprender mejor qué ocurre en los tribunales. Pero la dinámica terminó siendo otra y dejó poco espacio para que los demás invitados pudieran desarrollar sus propios puntos de vista.

Incluso Juana Viale, que suele imprimirle una dinámica diferente a la mesa cuando reemplaza a su abuela, quedó por momentos en un lugar incómodo. Las interrupciones y el enfrentamiento entre Rosenfeld y Marcovecchio hicieron difícil que la conductora pudiera ordenar el diálogo y mucho más todavía que los otros invitados pudieran intervenir con tranquilidad. La propia Marcovecchio llegó a decirle a Rosenfeld, en medio del intercambio: “Te quiere dirigir la mesa”.

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La ausencia de Mirtha también dejó inevitablemente una pregunta flotando. Oficialmente, la conductora no estuvo porque se encontraba engripada y debía hacer reposo, algo confirmado por su entorno y comunicado públicamente. Pero como espectadora, resulta inevitable preguntarse —sin afirmar que haya sido así— si quizás la propia Mirtha habría elegido no quedar en el centro de una mesa planteada casi exclusivamente alrededor de una disputa de estas características. La respuesta oficial es la gripe; cualquier otra interpretación pertenece, por ahora, al terreno de las especulaciones.

La Noche de Mirtha tiene una historia televisiva demasiado importante como para reducir una mesaza a un enfrentamiento. La esencia del programa siempre estuvo también en la posibilidad de poner alrededor de una misma mesa a personas con miradas diferentes y conseguir que el espectador se lleve algo más que una frase polémica. En esta oportunidad, el conflicto entre las abogadas fue televisivamente atractivo, sí, pero también terminó ocupando prácticamente todo el espacio disponible.

Y quizá ese sea el balance más interesante de esta emisión: la televisión consiguió el enfrentamiento que prometía, pero no necesariamente la conversación que podía ofrecer. El caso Wanda Nara-Mauro Icardi volvió a producir titulares, cruces y momentos virales, mientras la posibilidad de entender algo nuevo sobre la compleja trama judicial y familiar quedó, una vez más, relegada detrás del espectáculo.

Por: María Lorena Belotti

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