
Una comedia de "horror social" sobre una cena que se sale de control de forma absurda.
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La secuela no intenta competir con la perfección de la original, sino que se sumerge en las turbias aguas de la industria actual, donde la inteligencia artificial y el algoritmo amenazan con devorar el arte. Es un retrato ácido y profundo sobre la decadencia del periodismo tradicional en un mundo corporativo que se siente cada vez más hueco, logrando que cada minuto de tensión valga su peso en oro.























