El arte de colocar bien una sombrilla en la playa

Clavar una sombrilla en la arena parece una tarea simple, pero hacerlo correctamente es casi un ritual veraniego que combina técnica, prevención y sentido común. Una sombrilla bien colocada no solo garantiza sombra, sino también seguridad y comodidad frente al sol y al viento.

LIFE STYLE16/01/2026LateLate
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En las playas argentinas —y del mundo— la escena se repite cada verano: familias, parejas y grupos de amigos llegan cargados con bolsos, reposeras y, por supuesto, la infaltable sombrilla. Sin embargo, no todos saben que colocarla de manera incorrecta puede convertirla en un riesgo, tanto para quien la usa como para quienes están alrededor.

El primer paso del “arte” consiste en elegir el lugar adecuado. Los especialistas en seguridad costera recomiendan evitar zonas demasiado cercanas a la orilla, donde la marea puede avanzar, y también los sectores con arena muy suelta. Una superficie más compacta permite un anclaje firme y reduce las probabilidades de que la sombrilla se vuele con una ráfaga de viento.

La técnica de colocación es clave. Lejos de clavarla de forma vertical, lo aconsejable es inclinar el palo levemente hacia la dirección de donde sopla el viento. Este detalle, que muchos pasan por alto, mejora la estabilidad y evita que la sombrilla funcione como una vela. Además, es fundamental enterrar el palo al menos entre 30 y 40 centímetros y compactar bien la arena alrededor, presionando con los pies o las manos.

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Otro punto importante es el ajuste de la tela. Una sombrilla bien tensada, sin varillas flojas, resiste mejor el viento y ofrece una sombra más uniforme. Algunas personas optan por reforzar la base con baldes de arena o anclajes especiales, una práctica cada vez más común en playas ventosas.

Más allá de la comodidad, colocar correctamente la sombrilla es una cuestión de responsabilidad. En distintos veranos se registraron accidentes provocados por sombrillas mal clavadas que salieron despedidas. Por eso, los guardavidas suelen insistir en la importancia de revisarlas periódicamente, especialmente cuando cambia el clima.

Así, lo que parece un gesto menor se transforma en un verdadero arte playero. Saber colocar bien una sombrilla no solo mejora la experiencia bajo el sol, sino que también refleja una convivencia más segura y consciente en la playa, donde cada detalle cuenta para disfrutar del verano sin sobresaltos. Por: Loli Belotti

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