

El Xeneize no pasó del cero por la quinta fecha del Torneo Apertura. Sin sociedades ni ritmo, el equipo de Úbeda fue reprobado por el público y dejó más interrogantes que certezas de cara al clásico ante Racing.
En una noche de domingo con clima espeso en La Bombonera, Boca volvió a mostrar una versión deslucida y empató sin goles frente a Platense por la quinta fecha del Torneo Apertura. El equipo dirigido por Úbeda, que venía golpeado tras la derrota ante Vélez en Liniers, no logró reencontrarse con aquella identidad que insinuó en los últimos tramos del año pasado y terminó envuelto en murmullos.
Desde el inicio, el desarrollo fue trabado. Boca intentó asumir el protagonismo con tenencia, pero careció de profundidad y claridad en los últimos metros.
Los refuerzos que se fueron incorporando y Cavani que regresaba de su lesion todavía no logran amalgamarse a una estructura que también se vio alterada por lesiones y cambios obligados. El resultado es un equipo en construcción permanente, sin sociedades definidas ni un ritmo futbolístico sostenido.
La más clara del primer tiempo estuvo en los pies de Janson, quién desperdició una ocasión insólita frente al arco. Esa jugada sintetizó la noche: voluntad sin eficacia, intención sin precisión.
En el complemento, el trámite no cambió demasiado. Platense se mantuvo ordenado, cerró espacios y apostó a alguna transición aislada. Boca, en cambio, chocó contra su propia ansiedad. A los 40 minutos, el capitán Paredes sintió una molestia muscular y debió ser reemplazado por Milton Delgado, encendiendo una señal de alarma de cara a lo que viene. Minutos después, el mediocampista ruso Ascacíbar también había salido tras sufrir un calambre en el muslo izquierdo.
El pitazo final encontró a un equipo desconectado de su gente.
La Bombonera reprobó el rendimiento colectivo y dejó en claro su malestar. Boca suma apenas 7 puntos en 5 partidos y la sensación es que el funcionamiento aún está lejos de aparecer.
En conferencia de prensa, Úbeda fue tajante: “No nos gusta para nada empatar en casa. Hay que ganarle a Racing”. El entrenador sabe que el margen comienza a acortarse. El próximo viernes, nuevamente en La Bombonera, el Xeneize recibirá a Racing Club en un duelo que puede marcar un punto de inflexión.
La pregunta que nos sobrevuela es el presente azul y oro: ¿tiene este Boca argumentos para jugar mejor? Por nombres, sí. Por funcionamiento, todavía no. Y en el fútbol argentino, las transiciones sin resultados suelen pagarse caro.
Por Víctor Osorio para Late FM 931.





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