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Día Mundial del Emoji: la historia del lenguaje universal que cambió para siempre la forma en que nos comunicamos

Nacieron en Japón a fines del siglo pasado para enriquecer los mensajes de texto y hoy son parte indispensable de la comunicación digital de miles de millones de personas en todo el mundo.
TECNOLOGIA17/07/2026LateLate
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Cada 17 de julio se celebra el Día Mundial del Emoji, una fecha que homenajea a uno de los fenómenos culturales y tecnológicos más importantes de la era digital. Lo que comenzó como un pequeño conjunto de dibujos de apenas 12 por 12 píxeles creados para facilitar la comunicación en teléfonos celulares japoneses terminó convirtiéndose en un lenguaje visual global que trasciende idiomas, generaciones y fronteras. Hoy los emojis aparecen en conversaciones personales, publicaciones en redes sociales, campañas publicitarias, plataformas educativas, videojuegos, comunicaciones institucionales e incluso en ámbitos laborales y académicos.

La historia de los emojis comienza en Japón, a finales de la década de 1990. En 1999, el diseñador japonés Shigetaka Kurita, integrante de la empresa de telefonía móvil NTT DoCoMo, recibió el desafío de desarrollar una forma de enriquecer los mensajes enviados desde teléfonos celulares. Los SMS permitían muy pocos caracteres y muchas veces resultaban demasiado fríos o ambiguos. La idea fue incorporar pequeños íconos capaces de transmitir emociones, acciones, estados del tiempo, comidas, medios de transporte, objetos cotidianos y múltiples conceptos sin necesidad de escribir largas frases.

Kurita diseñó un conjunto inicial de 176 imágenes inspiradas en el manga, el anime, la señalética urbana y la cultura japonesa. Aquellos diminutos dibujos representaban sonrisas, corazones, paraguas, teléfonos, trenes, estrellas y decenas de símbolos cotidianos que permitían darle contexto emocional a una conversación escrita. Sin imaginarlo, acababa de sentar las bases de una revolución comunicacional.

Durante los primeros años, los emojis permanecieron prácticamente limitados al mercado japonés. Sin embargo, el crecimiento de los teléfonos inteligentes y la expansión de internet móvil impulsaron rápidamente su popularidad. El verdadero punto de inflexión llegó en 2010, cuando el Consorcio Unicode decidió incorporar oficialmente los emojis a su estándar internacional de codificación de caracteres. Esa decisión permitió que un mismo símbolo pudiera visualizarse en diferentes dispositivos y sistemas operativos, independientemente del fabricante.

Desde entonces comenzó una expansión sin precedentes. Empresas como Apple, Google, Microsoft, Samsung, Meta y otras plataformas incorporaron teclados con emojis en sus sistemas operativos, facilitando que millones de personas los utilizaran diariamente. Aunque cada compañía diseña sus propias versiones gráficas, el significado básico de cada emoji permanece unificado gracias al estándar Unicode.

Actualmente existen miles de emojis disponibles. Cada año se incorporan nuevos símbolos para representar cambios culturales, avances tecnológicos, diversidad social y nuevas formas de expresión. El proceso de aprobación no es improvisado: cualquier persona u organización puede proponer un nuevo emoji al Consorcio Unicode, siempre que demuestre su relevancia cultural, su potencial uso global y la necesidad de representar un concepto que aún no exista.

Con el paso del tiempo, los emojis dejaron de ser simples dibujos decorativos para convertirse en herramientas fundamentales de la comunicación digital. Su principal función es aportar información emocional a un mensaje escrito. Una misma frase puede interpretarse de manera completamente diferente dependiendo del emoji que la acompañe. Una cara sonriente, un guiño o un corazón pueden suavizar un comentario, expresar ironía, transmitir cariño o evitar malos entendidos.

Además de expresar emociones, los emojis permiten resumir ideas complejas de forma inmediata. También funcionan como elementos narrativos dentro de publicaciones, ayudan a organizar información, destacan conceptos importantes y mejoran la interacción en redes sociales. En muchos casos, incluso reemplazan palabras completas.

Su presencia es prácticamente universal. Se utilizan diariamente en aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp, Telegram, Messenger y Signal; en redes sociales como Instagram, Facebook, X, TikTok, LinkedIn y Snapchat; en plataformas colaborativas como Slack, Discord y Microsoft Teams; en servicios de correo electrónico, foros, videojuegos, plataformas educativas y sistemas de atención al cliente. También forman parte de campañas de marketing, estrategias de comunicación política, acciones de responsabilidad social y contenidos periodísticos.

El perfil de quienes utilizan emojis también cambió con el tiempo. Si bien en sus comienzos fueron adoptados principalmente por adolescentes y jóvenes, hoy los emplean personas de todas las edades. Niños, adultos, profesionales, docentes, médicos, periodistas, empresas, organismos públicos y celebridades recurren a ellos para complementar sus mensajes y generar una comunicación más cercana.

Diversas investigaciones en comunicación digital sostienen que los emojis ayudan a compensar la ausencia del lenguaje corporal y del tono de voz, dos elementos fundamentales que desaparecen cuando una conversación ocurre únicamente mediante texto. Gracias a ellos es posible expresar empatía, humor, sorpresa, tristeza, entusiasmo o agradecimiento con apenas un símbolo.

La evolución de los emojis también refleja transformaciones sociales. En los últimos años se incorporaron distintos tonos de piel, familias diversas, personas con discapacidad, profesiones representadas por ambos géneros, símbolos vinculados a la inclusión y nuevas identidades culturales. La intención fue construir un lenguaje visual más representativo de la diversidad del mundo contemporáneo.

Aunque muchas veces se confunden, los emojis no son lo mismo que los emoticones. Estos últimos surgieron varios años antes y están compuestos por caracteres del teclado, como :-) o :-(, mientras que los emojis son imágenes codificadas digitalmente que pueden representar personas, animales, objetos, actividades, alimentos, banderas, gestos, fenómenos naturales y miles de conceptos más.

La importancia alcanzada por este lenguaje quedó reflejada en numerosos hitos culturales. En 2015, el Diccionario Oxford eligió al emoji de la "cara con lágrimas de alegría" como la "Palabra del Año", marcando por primera vez que un pictograma superaba a una palabra tradicional como representación del modo en que las personas se comunicaban en internet.

El Día Mundial del Emoji se celebra precisamente el 17 de julio porque esa es la fecha que aparece en el emoji del calendario utilizado originalmente por Apple, un detalle que terminó convirtiéndose en un símbolo reconocido internacionalmente. Con el paso de los años, la efeméride comenzó a ser aprovechada por empresas tecnológicas, desarrolladores, plataformas digitales y millones de usuarios para destacar la importancia de estos pequeños íconos que transformaron la comunicación cotidiana.

A más de un cuarto de siglo de su creación, los emojis dejaron de ser un simple complemento gráfico para convertirse en uno de los lenguajes más universales de la humanidad. Su capacidad para sintetizar emociones, reducir barreras idiomáticas y enriquecer las conversaciones digitales explica por qué siguen evolucionando junto con la tecnología y las nuevas formas de relacionarnos. En un mundo donde gran parte de los vínculos transcurren a través de una pantalla, estos pequeños símbolos demostraron que, muchas veces, una imagen puede comunicar mucho más que un conjunto de palabras.

 Por: María Lorena Belotti

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