
Netflix sumó a su catálogo un éxito turco de 2010-2012 que ya fue furor en Argentina y en decenas de países. La pregunta es inevitable: ¿Por qué se presenta como novedad una historia que ya conocemos?
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Tras más de cuatro años de retrasos, huelgas y guiones reescritos por el rechazo de la cadena, el creador Sam Levinson prometió una entrega centrada en "las consecuencias" de los actos de sus personajes. Sin embargo, la realidad que se vio en pantalla mutó en un circo narrativo agobiante y completamente desconectado de la esencia cruda, etérea y suburbana que había enamorado a una generación, obligándonos a soportar ocho semanas planas que jamás lograron ofrecer un pico real de satisfacción para el espectador.
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