
Rosca de Pascua: la historia, la tradición y la receta que cada Semana Santa une a las familias argentinas
Late
La historia de la rosca de Pascua tiene raíces muy antiguas. Distintas investigaciones sitúan su origen en celebraciones paganas de la antigua Roma, donde se ofrecían panes dulces redondos como símbolo de fertilidad, abundancia y renacimiento. Con el paso de los siglos, esa costumbre fue adoptada y resignificada por la tradición cristiana, especialmente en Italia, donde comenzó a asociarse con la Pascua como emblema de vida nueva y resurrección. La forma circular, sin principio ni final, representa justamente la continuidad, la unión familiar y la eternidad.
En la Argentina, la rosca encontró una identidad propia. Si bien llegó de la mano de la inmigración europea, sobre todo italiana y española, aquí se transformó en un clásico bien local: masa suave y esponjosa, abundante crema pastelera, azúcar granulada y frutas abrillantadas. En muchas casas todavía se conserva la costumbre de colocarle cerezas, rodajas de higo o incluso un huevo en el centro, un gesto cargado de simbolismo pascual. Con los años también aparecieron versiones rellenas con dulce de leche, crema de avellanas o pastelera extra, pero la esencia sigue siendo la misma: compartir.
La receta tradicional comienza con un fermento de levadura, leche tibia, miel y un poco de harina, que se deja reposar hasta que tome cuerpo. Luego se integra con harina 0000, azúcar, huevos, manteca, esencia de vainilla y ralladura de limón y naranja, logrando una masa tierna y aromática. Después de un buen amasado y del tiempo necesario de leudado, se le da la clásica forma de anillo, se deja crecer nuevamente y se cubre con crema pastelera antes de llevarla al horno. Una vez dorada, el toque final llega con azúcar granulada, frutas confitadas y, en algunos hogares argentinos, una pincelada de almíbar para darle brillo.

Lo más interesante de esta preparación no está solo en la receta, sino en el ritual que la rodea. En muchas familias argentinas, hacer la rosca de Pascua es casi una ceremonia doméstica: se amasa el sábado, se hornea mientras circula el mate y se comparte el domingo después del almuerzo, como broche dulce del encuentro de Pascuas. La costumbre se mantiene viva porque une sabores, memoria afectiva y celebración religiosa, convirtiendo a este pan dulce en una de las tradiciones gastronómicas más queridas del país.
Entre la herencia inmigrante, la simbología cristiana y el sello pastelero argentino, la rosca de Pascua sigue siendo mucho más que una receta: es una historia viva que cada año vuelve a la mesa para recordarnos el valor de la familia, la renovación y la alegría de compartir.
Por: Loli Belotti



Ventilar la casa todos los días: el hábito simple que puede mejorar la salud y el bienestar

Los rincones favoritos de los gatos en casa: dónde buscan refugio, descanso y aventuras

Buenos Aires celebra su patrimonio Art Déco con un festival que recorrerá teatros, palacios y edificios emblemáticos


El penthouse de Cora Kavanagh sigue en venta y su historia vuelve a salir a la luz

El crédito hipotecario vuelve a escena y el mercado inmobiliario espera un fuerte impulso

Día Internacional contra el Dengue: por qué la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa

El poder de lo verde: por qué llenar de plantas un departamento puede cambiar mucho más que la decoración

Los cuatro bosques del mundo donde caminar entre árboles también puede ser una terapia




La inflación de agosto podría perforar el 1,5% y marcar una nueva desaceleración de los precios

Una primavera atípica se acerca a la Argentina: más lluvias y temperaturas por debajo de lo habitual


Ventilar la casa todos los días: el hábito simple que puede mejorar la salud y el bienestar

TikTok se renueva: inteligencia artificial, nuevas herramientas y una experiencia cada vez más interactiva

Salir del Ruedo, una obraque cruza flamenco, humor y disputa de poder entre dos mujeres



